¿Una nueva amenaza?

¿Una nueva amenaza?

Para el celíaco mantenerse lejos del gluten es fundamental. El consumo de incluso ínfimas cantidades le afecta notablemente. Hasta el momento uno de los principales aliados es el plástico, pero su impacto negativo en el medio ambiente ha puesto a los científicos a trabajar en reemplazarlo. Aplaudimos esas investigaciones pero por la naturaleza de esta enfermedad hay que ser extremadamente cautos.

Los plásticos bíodegradables

La industria del plástico ha comenzado a investigar con proteínas de de origen animal y vegetal, así como con almidones para producir nuevas fórmulas más amigables con el medioambiente. La industria ya venía utilizando el gluten de una manera menos agresiva. Las características viscoelásticas que posee, junto con su bajo precio lo hacen un ingrediente muy apetecible para la industria. En el caso de los nuevos materiales, el gluten puede llegar incluso a ser el componente principal.

¿El plástico libera gluten?

Algunos plásticos pueden contener gluten, lo que es especialmente preocupante si toman contacto son los alimentos.

La pegunta es si el contacto de los alimentos con un material plástico que contiene la proteína es suficiente para una transferencia que sea peligrosa para el celíaco. Un caso que puede ilustrarnos al respecto es el de un niño de 9 años que a pesar de llevar un dieta estricta libre de gluten mostraba los síntomas de haber ingerido gluten. Después de buscar la causa se determinó que el plástico con el que se confeccionaron la placa de contención o retenedor de ortodoncia, contenía gluten. Ciertamente este es un caso especial porque la placa estaba muchas horas en la boca y sujeta además a un esfuerzo físico que podía hacer que liberara partículas que podían ser tragadas.

El plástico y el celíaco

Para el enfermo de intolerancia al gluten el plástico es un aliado, usado para preparar los propios alimentos, preservarlos o transportarlos en contenedores fabricados con este material. Esta práctica es indispensable para prevenir la contaminación cruzada, pero ahora podría ser fuente de la misma. No es momento de alarmarse, aún no sabemos si los nuevos materiales son o no lo suficientemente inertes como para impedir la transferencia de gluten a los alimentos. Tampoco sabemos como se comportan en caso de ser ingerido algún trozo aunque sea pequeño.

Es especialmente preocupante ya que países como Francia están reemplazando por ley el uso de cubiertos y vasos plásticos tradicionales por los que sean confeccionados con materiales biodegradables. Urgen nuevos estudios y reglamentos más exigentes en el etiquetado de estos productos.